En una cafetería el problema no es el volumen: es la velocidad. Muchos tickets chicos, en poco tiempo, con cola en el mostrador. Cualquier paso de más se nota enseguida.
Una vista de venta directa para cobrar sin pasar por la gestión de mesas. Cargás el pedido, cobrás y seguís con el siguiente. Los productos que más salen quedan a mano.
Take away, retiro en el local y consumo en mesa conviven en el mismo panel. Si además querés recibir pedidos de afuera, tu carta digital funciona como link para WhatsApp e Instagram.
El sistema registra las propinas y permite cerrar la caja por turno o por empleado, con arqueo. Al final del día sabés qué entró, cómo se pagó y qué queda, sin rehacer las cuentas a mano.
Café, leche, vasos y facturas se descuentan solos a medida que vendés, y el sistema te avisa qué reponer antes de que te quedes sin nada un sábado a la mañana.
Sí. La venta de mostrador funciona por sí sola; la gestión de mesas la activás solo si tu local la necesita.
Sí. Podés cerrar caja por turno y por mozo, con arqueo, así cada cierre queda separado y es posible auditarlo después.