Un bar se complica de noche: muchas mesas abiertas a la vez, rondas que se suman sobre la anterior y un cierre de caja a las tres de la mañana que nadie quiere hacer a mano.
El pedido se toma en la mesa y cada parte llega a donde tiene que llegar, con su cola y su estado. Sin papelitos y sin gritar la comanda por encima de la música.
Configurás descuentos y promociones que se activan solos en la franja que definas. No depende de que el mozo se acuerde de aplicarlos ni de recalcular el ticket a mano.
La vista del salón muestra cada mesa con su estado: libre, esperando, activa o pagada. Las rondas se agregan a la cuenta abierta y el total está siempre actualizado.
Cada mozo cierra lo suyo, con sus ventas y sus propinas, y el arqueo de caja cuadra el total del turno. El cierre deja de ser una discusión y pasa a ser un reporte.
Sí. Cada uno toma pedidos y cobra desde su celular, y al final del turno cierra lo suyo por separado con su propio arqueo.
Los pedidos y cambios se guardan en el dispositivo y se sincronizan cuando vuelve la conexión. No se pierden ventas.